Una pluma para un porvenir con dignidad

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Pluma-Colgante

La pluma sería el símbolo de su nueva vida

Cuando la vio sabía que tenía que ser suya. Esa pluma sería el símbolo de su nueva vida, en la que por fin podría ser ella y sentirse liviana como una pluma. Demasiados años anulada por un hombre que la había convertido en una sombra, que la había humillado, la había menospreciado como mujer y como persona, un hombre al que ella creía amar hasta que un día le miró con los ojos de la verdad, de la dignidad y de la certeza de que se había enamorado de un sueño que no existía.

Nunca le puso la mano encima, no hacía falta, porque poco a poco había ido vertiendo en ella el veneno de la inseguridad, del miedo a equivocarse, la angustia de la ineptitud. Ella era restauradora, siempre le había atraído devolver la belleza a objetos que habían sido maltratados por el tiempo, por su mal uso o por circunstancias adversas. Cuando comenzaron su vida en común eran dos jóvenes optimistas con las ilusiones todavía intactas. Él comenzó a trabajar en una importante empresa y su carácter extrovertido y su tesón profesional pronto le fueron abriendo puertas hacia responsabilidades más altas dentro de la organización.

Ella se dedicó a su pequeño taller y a sus tres niños, mientras su relación de pareja se iba convirtiendo en una pesadilla en la que él era el amo y ella su esclava, su punching ball contra la que estrellaba palabras hirientes que iban disminuyendo su autoestima como gotas de agua cayendo sobre una misma superficie arenosa. Ella justificaba siempre su actitud por la presión del trabajo, las múltiples obligaciones -que ella también soportaba-, hasta que un día le preguntó si la quería y él le dijo que no, sin más adjetivos, explicaciones o circunloquios.

Entonces comenzó otra penosa etapa en la que ella intentó divorciarse y él la amenazó con matarla si se atrevía a querer quitarle el dinero que él había ganado. Y le creyó, y se asustó por sus hijos, por ella misma. Vivió varios años más en ese infierno en el que se habían instalado hasta que se dijo a si misma “YA NO MÁS”. Fue a consultar su caso a una abogada y ésta le convenció de denunciarle por violencia de género. Habló con sus hijos, les contó lo que ellos ya sabían y dio el paso. Ahora se sentía como una pluma.

El día 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

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