La joya maldita de la realeza española

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Condesa de Castiglione

La Condesa de Castiglione, fascinante mujer adelantada a su tiempo y artífice -según la leyenda-de la maldición de la joya de la corona española.

A lo largo de la historia, ha habido joyas que han pasado de ser codiciados objetos de deseo a convertirse en elementos malditos por las extrañas historias que los acompañan. Éste es el caso de la joya maldita de la Castiglione, un anillo de oro guarnecido con un ópalo que la Condesa de Castiglione regaló a Alfonso XII y a María de las Mercedes de Orleáns con motivo de su boda, celebrada el 23 de enero de 1878.

Virginia Oldoini, Condesa de Castiglione, apodada “La Perla de Italia”, aristócrata italiana, ex amante oficial de Napoleón III -emperador de Francia-, y se cree que también amante del joven Alfonso XII, sintiéndose despechada por esta boda, quiso vengarse de esta afrenta enviándoles un precioso regalo con maldición incluida.

Sea verdadera o no la historia, lo que si es cierto es que cinco meses después de la boda, fallece la joven reina víctima del tifus, con 18 años. Tras la muerte de su esposa, Alfonso XII cede este anillo a su abuela, la reina María-Cristina de Borbón-Dos-Sicilias, viuda de Fernando VII y madre de Isabel II, que muere dos meses después de recibir el regalo (el 22 de agosto de 1878).

Un anillo al que ronda la muerte

Alfonso_XII

Alfonso XII

El anillo pasa entonces a manos de la princesa María-Cristina Francisca de Orleáns, hermana de María de las Mercedes y que se barajaba como la nueva y futura reina española. Fallece el 28 de abril de 1879, de tuberculosis. Tras este suceso, la joya es para la hermana menor del rey, la infanta María Pilar, a la que una meningitis tuberculosa le arrebata la vida en agosto de 1879, mientras veraneaba en el balneario de Escoriaza. El rey decide entonces quedarse con el anillo, pereciendo pocos años después, el 25 de noviembre de 1885, también de tuberculosis, a punto de cumplir los 28 años.

La viuda del rey, María-Cristina de Austria, convertida en reina-regente de España, embarazada y sin saber a ciencia cierta si parirá varón o hembra que suceda en el trono a su difunto marido, decide donar la joya -reconvertida en colgante- a la Virgen de la Almudena, previamente bendecida. Aunque la leyenda cuenta que la joya era un ópalo, el anillo expuesto en la Almudena, sin embargo, tiene engarzados una perla gris y un brillante. Probablemente, la confusión se deba a que el ópalo era una piedra portadora de mala suerte en el siglo XIX, debido al éxito de “La hija de la niebla”, una novela de Walter Scott.

 

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