La clave está en la música

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nota-musical_colgante

La música es algo especial para ella.

Acaricia distraída su colgante mientras escucha una melodía suave que alguien está tocando al piano. Se pregunta quién será el intérprete que consigue sacar esos maravillosos sonidos de un instrumento que a ella le resulta tan complejo. Le encanta la música, pero a la música no le gusta ella. Está claro que su oído no está llamado para esos menesteres, ni su voz consigue hacer otra cosa que graznar cuando intenta reproducir alguna canción.

Tal vez por sus propias limitaciones, la música siempre le ha resultado algo mágico, por eso este colgante es especial para ella, como un talismán que la protege de los malos espíritus. La música continúa invadiendo implacable cada rincón de su hogar y en un impulso inconsciente sale de casa siguiendo el sonido de las notas.

El embrujo de unas notas musicales

Se queda parada, como hipnotizada, delante de la puerta de la que surge la melodía, con los ojos cerrados, dejando que la envuelvan las notas como un cálido viento en una noche de verano. Finaliza la música y con ella el embrujo que la mantenía inmovilizada en el descansillo del cuarto piso. De repente se siente una intrusa espiando un momento íntimo de alguien totalmente ajeno a su presencia.

Como cuando era niña y hacía alguna trastada, sale corriendo escaleras abajo y se apoya en la puerta de su casa después de cerrarla rápidamente. El corazón le late a mil por hora y respira con dificultad, pero no puede dejar de reír. “Menos mal que no me ha pillado nadie. Pensarían que estoy loca, ahí como una estatua y con cara de boba, seguro”, se dice a sí misma. Se siente ligera y piensa que la clave de la vida está en la música con la que la acompañas. Buscó entre sus canciones y se puso a escuchar “Gracias a la vida”, de Violeta Parra, cantada por Mercedes Sosa.

 

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