La inevitable tendencia de la moda circular

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moda circular

La sociedad demanda, cada vez más, una industria de la moda ética y sostenible

La industria de la moda llega a miles de millones de consumidores con sus potentes y convincentes canales de comunicación, lo cual implica una enorme responsabilidad cuando se analiza el gran impacto ambiental y social que provoca. Sólo en 2015 la industria mundial consumió 79.000 millones de metros cúbicos de agua, liberó 1.715 millones de toneladas de CO2 y produjo 92 millones de toneladas de desechos. Recientemente, durante la Copenhagen Fashion Summit, se consiguió que 64 empresas líderes del sector, que representan un total de 143 marcas y el 7,5 por ciento de la industria de la moda, firmaran la Agenda Global de Moda, comprometiéndose para acelerar la transición a un sistema de moda circular. Entre los firmantes están marcas como Asos, Adidas, Bestseller, Guess, Hugo Boss, Inditex, Grupo H&M, Kering, Reforma, Tommy Hilfiger y VF Corporación.

Estas empresas de moda se han comprometido a definir una estrategia circular para sus propios negocios para diciembre de 2017, fijando metas para 2020 e informando sobre el progreso de la implementación de sus compromisos. El concepto de economía circular hace hincapié en la importancia de mantener el valor de los productos el mayor tiempo posible y evitar los residuos. La transición a una economía circular exige la introducción de cambios: desde el diseño de los productos hasta los nuevos modelos de gestión y de mercado; desde los nuevos modos de conversión de los residuos en un activo, hasta las nuevas formas de comportamiento de los consumidores. Esto implica innovar no sólo en las tecnologías, sino también en la organización, la sociedad, los métodos de financiación y las políticas.

Según el informe “Pulse of the Fashion Industry”, elaborado por Global Fashion Agenda (GFA), en colaboración con Boston Consulting Group, se prevé que el consumo mundial de prendas de vestir aumentará en un 63 por ciento -102 millones de toneladas en 2030-, por lo que es necesario que la industria de la moda optimice sus procesos de producción y comercialización para limitar su impacto negativo en el medio ambiente. A medida que las poblaciones continúan creciendo y los recursos del planeta se agotan, la industria se enfrentará a un acceso difícil a los recursos y materiales, poniendo en última instancia su rentabilidad en riesgo. Las innovaciones en la producción, los materiales y las prácticas se convertirán en una necesidad para sobrevivir.

 

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