Enredados en los hilos de seda del deseo

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Creo que el deseo se genera por la conexión de hilos invisibles de seda, que hacen que se enreden voluntades dirigidas por sus cuerpos; aunque si buscas una explicación científica también existe. Dicen que en el verano se incrementa el deseo sexual por varias razones: la generación de más serotonina y más vitamina D (que favorecen el buen estado de ánimo, el bienestar y la libido) por el incremento de las horas de luz, el aumento de las feromonas a causa del sudor y que conlleva el aumento de la atracción física, mayor interacción con otras personas, la relajación física y mental que provoca el período vacacional…

Sin embargo, cuando pienso sobre el deseo me viene esta frase de Henry Miller (Trópico de Cáncer): “Amo todo lo que fluye, dijo el gran Milton… Amo todo lo que fluye, lo que contiene el tiempo y el porvenir, que nos devuelve a un comienzo donde nunca hay fin… El gran deseo incestuoso es el de seguir fluyendo, unido al tiempo, el de fundir la gran imagen del más allá con el aquí y ahora”.

Collar-Valeriana

Enredados en los hilos del deseo

En esa mágica hora
en la que la noche se va
y el día aun no ha llegado,
en la que todos los gatos
se parecen y son pardos,
en la que el sueño se adueña
de una ciudad sin descanso,
tu mano alcanza mi espalda
y el deseo se hace el amo.

En ese tiempo sin hora
en el que una risa salta
como caricia de paso,
en el que el llanto restalla
como un turbador relámpago,
en el que las farolas tiemblan
ante el grito del asfalto,
tu piel refulge en la batalla
firme, desafiante, poderosa.

Hilos de pasión enredan
con seda invisible mi cuerpo,
manos que ansían mis senos,
labios que sin hablarme susurran
voces de amantes eternos.
Y mi voluntad se deshace
entre tus brazos hambrientos.
Y mis músculos estallan
en ese único espacio,
en esa hora, en ese tiempo.

 

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