El acoso sexual nunca es consentido

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El acoso sexual nunca es consentido por las víctimas. Todavía se ha avanzado poco en el reconocimiento de este tipo de delitos porque demostrar que el acoso se ha producido es el principal escollo para aquellas que dan el paso y optan por acudir a la justicia. La sensibilización y concienciación social es fundamental para lograr aislar este tipo de comportamientos. Los casos de denuncias a través de RRSS con el hastag #MeToo están dando algunos resultados positivos, que espero no se queden en una pasajera tormenta para, posteriormente, continuar ignorando, escondiendo, permitiendo e incluso justificando agresiones sexuales como parte normalizada de las relaciones profesionales o sociales.

Terry Richardson

Terry Richardson ha sido acusado por varias modelos de abusos sexuales

Los abusos sexuales en el marco de una relación ya sea laboral, social o personal parecen haberse descubierto de repente, con el “caso Weinstein”, lo cual me hace pensar que vivimos en una sociedad hipócrita que prefiere esconder debajo de la alfombra la basura que va generando, en lugar de recogerla y sacarla fuera para destruirla.

El mundo de la moda también se ha visto sacudido por nuevas denuncias contra el todopoderoso fotógrafo Terry Richardson que, tras un halo de artista rompedor y vanguardista, escondía lo que personalmente considero una personalidad perturbada, ya que utilizaba su posición para abusar sexualmente de unas jóvenes que trataban de hacerse un nombre como modelos.

Hasta ahora estas denuncias habían escandalizado durante unos días, ocupando titulares y tertulias, pero sin más consecuencias que un ligero tirón de orejas al acusado, dejando en el ostracismo y el vacío a las denunciantes. Ahora, por fin algo parece haber cambiado y Harvey Weinstein ha sido expulsado del sacrosanto mundo de la Meca del Cine, Kevin Spacey ha sido borrado de la última película de Ridley Scott “Todo el dinero del mundo” y Terry Richardson  ya ha sido vetado por la importante editorial Condé Nast Internacional, que edita cabeceras como Vogue, Vanity Fair, Glamour o GQ.

En este sentido, han surgido voces como la de la top model Cameron Russell, que ha convertido su cuenta de Instagram en un improvisado altavoz contra los abusos en la industria de la moda. La modelo neoyorquina, de 30 años, quien ha trabajado para la importante agencia Elite y ha desfilado para grandes nombres de moda como Chanel o Victoria’s Secret, es una reconocida activista que ha participado en campañas como Stop telling women to smile (“Deja de decir a las mujeres que sonrían”) o ha pronunciado una de las charlas TED más populares bajo el título El aspecto no lo es todo.

 

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